Olor a Rancio

Suelen ir de negro. Quizá con algún resquicio de blanco en sus cuellos de antigüedad. Usan expresiones en latín y tiñen las calles de intolerancia. Tengan cuidado, señores: la Iglesia vuelve a mostrar su lado más absurdo, y sus súbditos de Biblia y sotana arremeten contra cualquier expresión que suponga libertad a sus fieles.

El carnaval es, etimológicamente, una celebración que la Iglesia , antes de la Cuaresma , permite a la gente saltarse sin recato los estrictos cánones morales. Curiosamente, son ahora los mismos quienes amenazan la libertad de expresión tachando de inmoralidad a un grupo de amigos que sólo buscan diversión. Pretenden, incluso, tachar de mentira todo lo que le contradiga.

La Iglesia sigue comprobando como su poder va desapareciendo en un Mundo donde todo está cada vez más globalizado, un planeta donde importa más el tipo de interés que la última sentencia eclesiástica. Lamentablemente, equivocan sus formas de reivindicar su papel. No están aquí para imponer el suyo como único punto de vista válido.

Afortunadamente, los derechos fundamentales ganaron un pulso a la parte más rancia de España hace casi treinta años, y la garantía de la expresión personal se fijó libre de cargas. No dejemos que estos señores nos impongan sus criterios ni traten de manchar nuestra moralidad. Imponer moral a base de hostias no es tolerable. Imponerla cuando históricamente no se han dejado de acometer atrocidades es inmoral. Pero inmoral es, sobre todo, imponer moral eliminando todo aquello que se salga de la rectitud canónica. Igual que aquel hidalgo, ¡con la Iglesia hemos dado!.

Desde mi celda nocturna quisiera lanzar un mensaje de apoyo a Los Yogurines, a quienes deseo lo mejor en este Carnaval. Invitarles a no abandonar sus esfuerzos por ninguna amenaza. Decirles que, incluso a muchos kilómetros de distancia, las muestras de cariño son evidentes y el jurado popular no os considera culpables de nada.

Un abrazo, y gracias por hacer reir a la gente en un Mundo lleno de injusticia y odio.

 

Víctor Barranco (Sevilla, 6.2.2007)